Es difícil aceptar para médicos y pacientes que no todos los cánceres necesitan ser detectados o tratados.

A los 61 años (edad del presidente Santos) la mitad de los hombres tienen cáncer de próstata y si nunca se miden el antígeno prostático podrán vivir felices, sin enterarse y morir de otra causa muchos años después. Solo una pequeña fracción de los cánceres de próstata causan síntomas y mucho menos la muerte.

La mayoría de los cánceres detectados con el antígeno prostático son de crecimiento lento, pocos causan daño. El problema es que, incluso con ayuda de la biopsia, no hay manera de saber cuales son poco agresivos y pueden dejarse inadvertidos durante décadas.

La detección temprana salva vidas es una frase bonita pero muchos médicos sabemos que no es cierta para el antígeno prostático, tampoco la mamografía y menos aún para el autoexamen de mama.

Aunque mantenerse vigilante es una opción para los hombres con cáncer de próstata, la gran mayoría prefiere un tratamiento agresivo.

Un antígeno prostático elevado trae una cascada de tratamientos que en la mayoría de los casos son innecesarios. Este examen en vez de salvar vidas, causa complicaciones. Hay cientos que reciben tratamiento con radiaciones y cirugía innecesariamente. A esta gran lista quizá se acaba de unir hoy el Presidente Santos.

La cirugía y el tratamiento de radiación puede causar impotencia, incontinencia o ambos. Por eso el propio médico descubridor del antígeno prostático dijo que era un desastre usarlo para la detección del cáncer. Recientemente la USPSTF acaba de actualizar sus recomendaciones. Ahora dile a tu papá que no se haga ese examen.

La próstata que salvará a las FARC

Muy probablemente el presidente Santos recibirá tratamiento para disminuir el efecto de su Testosterona y así reducir el riesgo de recurrencia. Aunque será difícil de medir, su personalidad tendrá una inclinación más maternal (Referencia 1).

Siempre he pensado que si todos los presidentes fueran mujeres tendríamos menos guerras. Ahora veremos si la agresividad estimulada por la Testosterona de las FARC puede ser disuadida por la inteligencia de un estadista con un nuevo sexto sentido.

Dr Salomon Jakubowicz